El 31 de mayo el Ministerio para el Hábitat y Vivienda anunció el inicio de un proceso para otorgar títulos de propiedad a los beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela: activar la regularización legal que transforma al asignado en propietario. Incluso la presidenta encargada instó a reducir lapsos y agilizar trámites.
Deseo recordar a los lectores lo qué firmó el asignado al recibir las llaves: una "carta de adjudicación de vivienda" —una especie de compra-venta de familias— que le prohíbe ceder, traspasar, arrendar, vender, enajenar, gravar, abandonar o dar en custodia el inmueble. Debe informar quiénes lo habitan, sus salidas y retornos de vacaciones, pedir permiso para alojar temporalmente a alguien así sea una hija, y tiene prohibido comprar una vivienda privada en todo el territorio nacional. (De mi análisis de la carta de adjudicación, 24 de junio de 2022.) Eso, y no otra cosa, es la esclavitud moderna.
Al leer el anuncio no sabía si reír o llorar. Qué vergüenza. Pareciera que todo depende de 60 nuevos burócratas que harán "ágilmente" unas 5.000.000 de visitas —acordes con las inauguraciones— en unos 2.200 urbanismos del país. Hagamos la cuenta: 1.400 entrevistas por funcionario, para pedir cuatro requisitos que ya poseen, inútiles y no determinantes para entregar la vivienda en propiedad.
Cédula vigente: ¿sin cédula el funcionario pierde la visita y el asignado la vivienda?
RIF actualizado: ¿personas de bajos ingresos y trabajo informal con el RIF al día?
Constancia de ingresos: ¿es que van a pagar cuotas?, ¿sin ingresos le quitan la casa?
Carta de no poseer otra vivienda: ya la firmó al momento de la asignación.
Lo que de verdad se requiere para transformar la vivienda asignada en vivienda privada no es papelería del pobre asignado: es entender y destruir el entramado de requerimientos elaborados por ineptos durante 27 anos; Tales como anular la decisión del TSJ que prohíbe la propiedad privada "por ser contraria a los intereses de la nación", modificar las normas que exigen los registros inmobiliarios —tradición legal de la tierra, permisos de planeamiento urbano, institutos de servicios, permiso sanitario, permiso de construcción, cédula de habitabilidad, ficha catastral, solvencia municipal, documento de parcelamiento y de condominio, etc—. Primero la ley, después el registro; jamás al revés. Eso fue lo que hizo Perú con De Soto: no le pidió papeles al ocupante, cambió la ley y tituló en masa.
Sin duda alguna, el problema esta mal enfocado y por lo tanto el proceso será un fiasco. El problema no radica en nada con el asignado, el problema es del asignador. En mi opinión personal el régimen no desea una contabilidad o conteo simple de la Gran Misión Vivienda por los resultados obvios; pues no creo que lleguen a 400.000 las nuevas viviendas construidas. Esas 5.000.000 de viviendas no existen !!! ; pero quizás si cancelaron 5 millones. La realidad de no modificar el proceso; es que será una debacle operativa ese programa. En materia inmobiliaria es imposible que algo finalice bien cuando su origen esta mal conceptualizado. Con inicio nefasto el final será caótico… JORNADAS PARA VIVIENDAS PRIVADAS.

