Leí con indignación la noticia de que la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció "la convocatoria a empresas nacionales y extranjeras para llevar adelante una construcción agresiva y rápida" .. También contempla "la importación de viviendas prefabricadas para enfrentar la emergencia habitacional". Tuve que leer la noticia varias veces para confirmar, una vez más, la desgracia de vivir bajo un régimen kakistocrático que repite procedimientos que llevan al empobrecimiento.
Cómo es posible que se convoque a empresas constructoras extranjeras cuando las nacionales están sin trabajo? Según los gremios inmobiliarios y de la construcción, hoy más del 95% de las empresas venezolanas están inactivas y millones de obreros sin empleo. Buscar fondos en el extranjero de manera “agresiva” para que entren a Venezuela y luego salgan rápidamente es una completa estupidez.
Como es posible pensar en la importación de viviendas prefabricadas en los actuales momentos? Para traer este tipo de viviendas, primero se requiere contar con urbanismos y parcelas con sus respectivos servicios listos para recibirlas, además de cumplir con las normativas antisísmicas de Venezuela.
Voy para 50 años en construcción, promoción y venta de viviendas, y puedo asegurar que Venezuela cuenta con empresarios, ingenieros, arquitectos, maquinarias y sistemas constructivos capaces de responder a la actual emergencia. En redes sociales se promocionan sistemas de construcción 100% venezolanos. Tenemos inventario de formaletas, sistemas venezolanos de concreto vaciado en sitio, paredes portantes, sistema túnel, sistemas de paneles encastrables de concreto, herrerías especializadas en estructuras metálicas de viviendas, fábricas de techos y todos los materiales necesarios para nuestra construcción tradicional, reconocida por su extraordinaria resistencia. ¿Cuántos ranchos colapsaron con el doble terremoto en los cerros de Catia La Mar, a pocos metros del Urbanismo Hugo Chávez y las conocidas OPP?.
Ese dinero humanitario no tiene razón alguna de volver al exterior beneficiando el PIB de otro país. La distribución justa es un porcentage social para la construcción de urbanismos y nuevas viviendas y otro para la clase media para la reactivacion inmediata del mercado secundario de viviendas, el cual tiene una disponibilidad estimada de unas 70.000 unidades en venta a nivel nacional. Se debe de formalizar un procedimiento expedito para quienes perdieron su vivienda principal. Hay distintas maneras de enfrentar la calamidad, pero estoy seguro de que VENEZUELA NO NECESITA IMPORTAR VIVIENDAS.
Excelentisisisisima reflexión! Así es
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