lunes, 27 de abril de 2020

VIVIENDAS VIVAS vs VIVIENDAS MUERTAS

La mayoría de las viviendas de interés social contribuyen a generar desarrollo y progreso, luchan contra la marginalidad brindando servicio, mejoran el paisaje urbano, resguardan y dignifican a sus propietarios. En contraposición, existe una minoría que se petrifica en el tiempo, generan marginalidad, desmejoran el paisaje urbano e irrespetan la dignidad de sus asignados.

VIVIENDAS VIVAS

Financiero: Es un dinero en movimiento que forma un círculo financiero creciente que se retroalimenta, genera puestos de empleos formales y permanentes, fomentan el ahorro y la legalidad de la tierra, pagan permisos de construcción, agua, cloaca, electricidad, aseo e impuesto inmobiliario.  Tienen propietario, suben de valor, crean patrimonio familiar, incentivan mantenimiento y ampliaciones, como también ofrecen libertad a sus dueños para vender, alquilar, permutar, hipotecar y/o heredar. Siendo lo más importante que no requieren dinero del estado.

Social: Las viviendas vivas tienen un propietario quien se obliga a respetar leyes, decretos y normativas del país, tienen proyecto permisado, documentos de parcelamiento, condominio y de propiedad,  incentivo para pagar la cuota de condominio y contribuyen con el bienestar de la comunidad, mejoran la calidad de vida urbana y son autosuficientes. Crean arraigo, sentido de pertenencia y un nexo humano-vivienda que forma el hogar.

VIVIENDAS MUERTAS


Financiero:  Son todas aquellas donde no existe la compra del terreno ni el repago del costo de construcción, por lo que no se da el círculo financiero; no fomentan el ahorro  ni generan patrimonio familiar. El dinero queda concentrado, congelado y/o muerto en una sola unidad y una sola familia, no paga permisos, servicios,  impuesto al municipio,  derechos públicos en registros inmobiliarios, condominio o mantenimiento, no realizan ampliaciones, no permiten la venta, hipoteca, permuta, alquiler y/o herencia. Cada año obligan al gobierno a enterrar mas dinero fresco en nuevas viviendas que hacen crecer el cementerio financiero.

Social: Las viviendas muertas no colaboran con la vivienda de otros venezolanos. La mayoría no cumple planes de Desarrollo Urbano ni proyectos debidamente permisados, no educan al núcleo familiar a pagar por servicios públicos ni a cumplir con reglas de parcelamientos o condominios. Los inquilinos son asignados que forman consejos comunales, brigadas de defensa y patriotas cooperantes para el control social que, cínicamente, analizan "a que mas tengo derecho". Esperando por "sus derechos" las viviendas toman aspecto de ruina y abandono que, como buenos asignados, engendran un servilismo político que les garantice  no ser desalojado del inmueble (esclavitud moderna).

Las viviendas vivas son el corazón palpitante del torrente sanguíneo de una economía saludable, son las maestras de educación y respeto a las leyes urbanas. En contraposición las viviendas muertas son  un veneno en el sistema financiero del país y un cáncer en el desarrollo social de la nación.

El gobierno de transición y/o nuevo democrático, debe promover una ley de emergencia nacional que permita emitir la partida de nacimiento (cédula de habitabilidad) para cada vivienda muerta y poder elaborar los documentos de parcelamiento, condominio y propiedad para transformar financieramente la vivienda muerta en vivienda viva  y socialmente el asignado en propietario... VIVIENDAS VIVAS Vs VIVIENDAS MUERTAS 




No hay comentarios.:

Publicar un comentario